El gasto en defensa de los países europeos miembros de la Unión Europea y la OTAN alcanzó en 2025 niveles récord, superando los máximos registrados durante la Guerra Fría. Según datos del sector, la inversión militar se disparó un 14% respecto al año anterior, hasta situarse cerca de los 739.000 millones de euros. El incremento responde a los preparativos ante posibles conflictos, en un contexto marcado por la guerra en Ucrania y las crecientes tensiones con Rusia.

El aumento de la inversión, que ya se venía observando desde 2022, se ha acelerado de forma exponencial en el último ejercicio. Los países europeos han incrementado sus presupuestos de defensa para modernizar equipos, aumentar arsenales y reforzar la capacidad de despliegue rápido, en línea con los compromisos adquiridos en el seno de la OTAN.

Este esfuerzo supone un cambio estructural en la política de defensa del continente, que durante décadas había reducido el gasto militar tras el fin de la Guerra Fría. La guerra en Ucrania ha actuado como catalizador, llevando a gobiernos como el alemán, el polaco o el báltico a comprometer partidas extraordinarias para adquisición de armamento y fortalecimiento de sus fuerzas armadas.

Aunque las cifras agregadas no desglosan el gasto por país, se estima que España, como miembro de la UE y la OTAN, también ha incrementado su contribución, aunque aún por debajo del objetivo del 2% del PIB marcado por la Alianza Atlántica. La tendencia apunta a que los presupuestos de defensa europeos seguirán creciendo en los próximos años, en un entorno de seguridad cada vez más tenso.