El Grupo de los Siete (G7) ha iniciado este miércoles en Evian (Francia) su cumbre anual con India como país invitado por decimotercera ocasión, una presencia que refleja la creciente dependencia del bloque occidental respecto a Nueva Delhi en el nuevo tablero multipolar. El primer ministro indio, Narendra Modi, asiste por séptima vez desde 2019, lo que, según la prensa china, evidencia una realidad incómoda para el club de las economías más industrializadas: el G7 necesita a India más de lo que India necesita al G7.

La invitación se produce en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos y China, donde India emerge como actor bisagra. Analistas chinos sostienen que la asistencia de Modi no implica alineamiento automático con las posiciones de Washington, especialmente en lo relativo a las sanciones contra Moscú o la desvinculación tecnológica de Pekín.

Un socio estratégico con margen de maniobra

Desde la perspectiva de la prensa china, la posición de India es privilegiada. Nueva Delhi mantiene abiertos canales de diálogo con Rusia y China, al tiempo que participa en foros occidentales como el G7, el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (Quad) y el Diálogo de Diálogo de Seguridad (Quad) y el Diálogo de Cooperación Económica Indo-Pacífico. Esta capacidad de navegación entre bloques otorga a Modi un margen de negociación del que carecen otros invitados del G7.

La dependencia del G7 respecto a la colaboración india en materias como la transición energética, la cadena de suministros de semiconductores o la contención de China es tal que Nueva Delhi puede permitirse no ceder en sus intereses nacionales, según esta lectura.

La prensa china destaca que India no ha secundado las sanciones occidentales contra Rusia, ha incrementado sus compras de petróleo ruso y ha mantenido una política exterior basada en la autonomía estratégica. En el ámbito económico, las cifras refuerzan el argumento: se prevé que la economía india crezca un 7% en 2026, muy por encima de la media del G7, situada en torno al 1,5%.

El interés de la Casa Blanca

Según analistas citados por medios chinos, Washington busca en Evian que India se sume a sus planes de diversificación de cadenas de suministro, especialmente en el sector de chips y energías limpias, así como su apoyo a una postura común frente a Pekín en el Indo-Pacífico. Sin embargo, la administración de Donald Trump sabe que Modi difícilmente aceptará condiciones que limiten su libertad de acción.

La cumbre de Evian se celebra en un momento en que el G7 intenta presentar una agenda común sobre seguridad, cambio climático e inflación, pero las divergencias internas —desde la guerra comercial entre EE.UU. y la Unión Europea hasta el desacuerdo sobre la expansión de la OTAN en Asia— debilitan su posición negociadora.

Para la prensa china, la paradoja es evidente: el club exclusivo que durante décadas marcó la agenda global se ve hoy forzado a cortejar a un país que no comparte ni su modelo económico ni su alineamiento geopolítico. India, por su parte, asiste a la cumbre con la certeza de que el G7 no puede permitirse prescindir de ella.