La cumbre del G7 celebrada en Francia ha concluido este miércoles con acuerdos para intensificar las sanciones contra el sector energético ruso, con el objetivo de presionar a Moscú para que negocie el fin de la guerra en Ucrania. Los líderes de las siete grandes economías también han abordado los desequilibrios macroeconómicos y la inteligencia artificial, en un intento de que Europa supere su retraso tecnológico frente a China y Estados Unidos.

Más presión sobre el petróleo y el gas ruso

Los mandatarios del G7 han acordado seguir recurriendo al mecanismo de sanciones económicas contra el sector energético de Rusia. En este contexto, el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que podría reinstaurar pronto las restricciones al petróleo ruso, que había levantado para paliar los efectos de su guerra contra Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. La medida, según fuentes de la cumbre, busca cerrar los canales de financiación del Kremlin y forzar una negociación con Ucrania.

La secretaria general del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), Lila Roldán Vázquez, ha señalado que el paquete de sanciones apunta a sectores clave de la economía rusa, aunque no se han detallado las cifras concretas del impacto previsto. La cumbre se ha celebrado en un contexto de tensiones energéticas globales, agravadas por el conflicto en Oriente Próximo y la interrupción de rutas de suministro.

Inteligencia artificial y tierras raras, ejes de la agenda tecnológica

En la última jornada, impulsada por el presidente francés, Emmanuel Macron, los líderes han centrado el debate en los desequilibrios macroeconómicos. El G7 ha alcanzado un acuerdo con Canadá, productor de las famosas tierras raras, para que exporte más al grupo y explore nuevos yacimientos, reduciendo así la dependencia de China en materiales críticos para la industria tecnológica.

Otro de los puntos centrales ha sido la inteligencia artificial. Las potencias del G7 han pactado con Estados Unidos, uno de los grandes productores de IA, para que transfiera conocimientos y tecnología con el fin de que Europa supere su retraso con respecto a China y Washington. El acuerdo, según fuentes de la cumbre, incluye mecanismos de cooperación en investigación y desarrollo, así como la creación de estándares comunes para garantizar la seguridad y la competitividad del bloque.

La cumbre del G7 en Francia ha servido también para reafirmar la unidad aliada frente a los desafíos globales, en un momento en que la guerra en Ucrania y las tensiones comerciales con China marcan la agenda internacional. Los líderes han subrayado la necesidad de coordinar políticas económicas y tecnológicas para preservar la seguridad y la prosperidad de las democracias occidentales.