La cumbre del G7 ha dado comienzo este lunes 15 de junio en la localidad francesa de Évian-les-Bains, con una agenda dominada por dos conflictos que afectan directamente a la seguridad europea: la invasión rusa de Ucrania y el preacuerdo anunciado entre Estados Unidos e Irán para poner fin a las hostilidades en Oriente Medio.
Los líderes de las siete grandes democracias industrializadas —Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón—, junto con representantes de la Unión Europea, debatirán durante tres días una respuesta coordinada a estos desafíos, según fuentes diplomáticas.
El pacto Irán-EE.UU. en el centro del debate
El preacuerdo iraní-estadounidense, anunciado días antes de la cumbre, supone un giro en la política exterior de Washington y una oportunidad para aliviar las tensiones en Oriente Próximo. No obstante, su implementación y la verificación de los compromisos adquiridos por Teherán generan dudas entre los socios europeos, que buscan garantías adicionales. Francia, como anfitrión, ha puesto sobre la mesa un marco de seguimiento multilateral.
La cumbre del G7 comenzó este lunes 15 de junio en la localidad francesa de Évian-les-Bains bajo la sombra de dos conflictos que dominan la agenda internacional.
Ucrania y la presión sobre Rusia
En el frente ucraniano, el G7 reafirmará el apoyo militar y financiero a Kiev, al tiempo que estudiará nuevas sanciones contra Moscú. La persistencia de los combates y el desgaste de las capacidades defensivas ucranianas han llevado a los aliados a acelerar la entrega de sistemas de defensa aérea y munición, según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores francés.
La cumbre también abordará la seguridad energética y la estabilidad económica global, dos ámbitos en los que la guerra en Ucrania ha dejado una huella profunda. Para España, que participa como miembro de la UE aunque no del G7, las decisiones que se adopten en Évian-les-Bains tendrán repercusiones directas en la política de defensa y en el suministro energético del continente.




