El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia ha anunciado este jueves, 9 de julio, que ha frustrado una serie de atentados terroristas a gran escala que, según el organismo, eran planeados por los servicios secretos de Ucrania en colaboración con sus supervisores occidentales. La operación, calificada como «sin precedentes», habría tenido como objetivo instalaciones y personal del Ministerio de Defensa ruso mediante el uso de drones, según un comunicado del FSB recogido por la agencia Sputnik.
La agencia de seguridad rusa no ha precisado las ubicaciones concretas de los supuestos ataques ni ha ofrecido datos numéricos sobre el número de detenidos, artefactos incautados o el alcance del complot. La información se enmarca en el contexto de la guerra en Ucrania y las tensiones entre Rusia y los países occidentales, que Moscú acusa de apoyar a Kiev en acciones hostiles contra territorio ruso.
La denuncia del FSB se produce sin que, por el momento, hayan trascendido reacciones oficiales desde Kiev o desde las capitales occidentales. La escalada retórica y las acusaciones mutuas entre las partes han sido una constante desde el inicio del conflicto, con frecuentes señalamientos sobre la preparación de ataques o sabotajes.
El Kremlin ha utilizado en el pasado este tipo de alertas para justificar medidas de seguridad extraordinarias o para reforzar la narrativa de que Ucrania y Occidente buscan desestabilizar internamente a Rusia. El anuncio de este jueves se suma a una serie de informes similares emitidos por el FSB en los últimos meses, aunque la calificación de «sin precedentes» supone un incremento en la gravedad atribuida a la supuesta conspiración.




