La creciente inestabilidad geopolítica en el estrecho de Ormuz, punto de tránsito clave para el petróleo del Golfo Pérsico, ha llevado a los actores internacionales a diseñar planes para garantizar la seguridad del suministro energético a largo plazo. Así lo ha señalado el analista energético David Blackmon en su pódcast The Energy Realities Podcast, publicado el 16 de junio de 2026.
El estrecho de Ormuz, por el que circula aproximadamente el 20% del crudo mundial, es un cuello de botella estratégico. Cualquier disrupción, ya sea por conflictos regionales, sabotajes o bloqueos, afecta directamente los precios del crudo y la seguridad de suministro de países dependientes de las importaciones, como España y el resto de Europa.
Según Blackmon, la comunidad internacional está evaluando rutas alternativas y mecanismos de aseguramiento para mitigar los riesgos. Entre las opciones sobre la mesa figuran la ampliación de la capacidad de almacenamiento estratégico, la diversificación de fuentes de importación —con el petróleo de esquisto estadounidense y el crudo africano como alternativas— y el desarrollo de infraestructuras que eviten el paso por el estrecho.
El debate se produce en un contexto de tensión persistente entre Irán y las potencias occidentales, con episodios recurrentes de hostigamiento a buques mercantes y petroleros en la zona. Para España, la dependencia del crudo procedente del Golfo Pérsico es significativa, y la Comisión Europea ya ha instado a los Estados miembros a reforzar sus reservas estratégicas y a explorar acuerdos con proveedores alternativos.
Blackmon concluye que, sin una solución diplomática que estabilice la región, los planes de contingencia serán insuficientes si se produce un bloqueo total. La comunidad internacional, advierte, debe actuar con rapidez para evitar una crisis energética global.




