La Oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos (CBO, por sus siglas en inglés) estimó este martes que el desarrollo, despliegue y operación durante 20 años del sistema de defensa antimisiles nacional ‘Iron Dome for America’ ascendería a unos 1,2 billones de dólares. El informe, publicado el 13 de mayo, sitúa el coste total del programa en una cifra que supera el presupuesto anual de defensa de muchos países y reabre el debate sobre las prioridades fiscales y la viabilidad técnica del proyecto.
Los detalles del coste
Según el cálculo de la CBO, la partida más abultada corresponde a la operación y mantenimiento del sistema durante dos décadas, que absorbería cerca de la mitad del total. El desarrollo y la adquisición de los componentes, incluyendo interceptores, radares y centros de mando, representarían el resto. El organismo no desglosó el coste por fases, pero señaló que el despliegue completo requeriría una inversión inicial significativa en los primeros años.
El nombre ‘Iron Dome for America’ evoca el sistema israelí de defensa contra cohetes de corto alcance, aunque el proyecto estadounidense aspira a una cobertura mucho más amplia: proteger todo el territorio nacional frente a misiles balísticos intercontinentales, misiles de crucero y amenazas hipersónicas. La Casa Blanca impulsó la iniciativa tras la orden ejecutiva del presidente Donald Trump en enero de 2025, que instruía al Pentágono a desarrollar un escudo de nueva generación.
Debate sobre la viabilidad
La estimación de la CBO llega en un momento de tensión presupuestaria en Washington, donde el techo de deuda y los recortes automáticos de gasto planean sobre las cuentas federales. Varios legisladores demócratas han cuestionado la prioridad de un sistema de coste astronómico cuando persisten déficits en áreas como sanidad o infraestructuras. Incluso dentro del Pentágono, algunos expertos dudan de que la tecnología actual permita interceptar de forma fiable amenazas avanzadas como los misiles hipersónicos rusos o chinos.
El informe de la CBO no evalúa la efectividad del sistema, sino solo su coste. El Departamento de Defensa aún no ha publicado una solicitud formal de fondos, pero se espera que el debate se intensifique durante la tramitación de los próximos presupuestos. Mientras tanto, el proyecto ‘Iron Dome for America’ sigue adelante en fase de diseño conceptual, con un calendario que prevé las primeras pruebas operativas para finales de esta década.




