Estados Unidos necesitaría desplegar 7.800 satélites interceptores con un coste total de 743.000 millones de dólares en dos décadas para defender el país de un ataque limitado de 10 misiles simultáneos, según un análisis del sistema Golden Dome publicado por la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) de Estados Unidos. El dato pone de relieve la magnitud financiera y técnica de la iniciativa de defensa antimisiles impulsada por la administración estadounidense.

Un escudo espacial contra amenazas limitadas

El sistema Golden Dome es un proyecto heredado de la administración Trump que busca crear una capa de defensa basada en el espacio, complementaria a los sistemas terrestres existentes como el Ground-Based Midcourse Defense. Según el estudio de la CBO, desplegar una constelación de satélites capaces de interceptar misiles balísticos en fase de ascenso requeriría una inversión anual media de unos 37.000 millones de dólares durante 20 años.

El análisis subraya que el coste estimado —743.000 millones de dólares— solo cubre la capacidad de repeler una andanada simultánea de 10 misiles, un escenario que los expertos consideran relativamente modesto frente a un ataque masivo con decenas o centenares de proyectiles. «El gasto es desproporcionado para la amenaza que aborda», señalan analistas estadounidenses citados en el estudio.

Viabilidad técnica y política

El informe de la CBO no evalúa la viabilidad técnica del sistema, pero advierte de que los plazos y costes podrían dispararse si surgen problemas de desarrollo. El despliegue de 7.800 satélites convertiría a la constelación en la más grande jamás operada, superando con creces los 4.000 satélites activos de la red Starlink de SpaceX. Cada interceptor espacial necesitaría sensores avanzados, sistemas de propulsión y capacidad de maniobra para impactar contra un misil enemigo a velocidades hipersónicas.

La iniciativa ha generado división en el Congreso. Mientras los defensores del Golden Dome lo presentan como una respuesta necesaria ante las crecientes capacidades de misiles de China, Corea del Norte e Irán, los críticos lo califican de «derroche tecnológico» y cuestionan si no existen alternativas más eficientes, como la mejora de los sistemas de defensa terminales o la disuasión nuclear.

El Pentágono no ha hecho comentarios oficiales sobre el análisis de la CBO. El proyecto se encuentra en fase de estudios conceptuales, y no se espera una decisión formal de desarrollo hasta el próximo ciclo presupuestario.