La 77.ª Asamblea Mundial de la Salud ha comenzado este lunes en Ginebra con un panorama sanitario y geopolítico complejo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) afronta brotes activos de hantavirus y ébola, mientras que la ausencia de Estados Unidos, su mayor contribuyente histórico, debilita la capacidad de financiación y el consenso multilateral, según fuentes de la organización.
Dos brotes activos marcan la agenda
El reciente brote de hantavirus, localizado presumiblemente en el continente americano, y el de ébola, activo en varias regiones de África, son los principales asuntos sanitarios que centran las discusiones de la asamblea. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha instado a los estados miembros a reforzar la vigilancia epidemiológica y la cooperación transfronteriza para contener la propagación de ambos virus, según el discurso de apertura.
El mundo no puede permitirse otra emergencia sanitaria global. Necesitamos una respuesta coordinada y financiada adecuadamente para evitar que estos brotes se conviertan en epidemias de mayor escala.
El vacío de EE.UU. y sus consecuencias
La retirada de Estados Unidos de la OMS, anunciada a principios de 2025, se ha materializado en una significativa merma presupuestaria. Washington aportaba cerca del 15% del presupuesto total de la organización, lo que ha obligado a la OMS a reajustar sus programas de respuesta rápida y vigilancia. Sin la participación estadounidense, la capacidad de la organización para desplegar equipos de emergencia y apoyar a los países más afectados se ha visto comprometida, según los informes internos presentados en la asamblea.
La ausencia de EE.UU. también tiene un impacto político: China y la Unión Europea han incrementado sus contribuciones para cubrir parcialmente el vacío, pero sin alcanzar el nivel de financiación anterior. España, como Estado miembro de la UE, ha respaldado la declaración de la asamblea en apoyo al multilateralismo sanitario.




