El Departamento de Estado de Estados Unidos creó hace un año una oficina denominada Office of Remigration cuyo nombre evoca un plan de la extrema derecha europea para expulsar minorías e inmigrantes de los países occidentales, según ha revelado la revista WIRED. La oficina, cuya existencia había pasado desapercibida hasta ahora, opera con un control mínimo, según fuentes citadas por el medio.

Un nombre polémico y sus implicaciones

El término remigración ha sido utilizado por movimientos ultranacionalistas europeos, especialmente en Francia y Alemania, para referirse a políticas de deportación masiva de inmigrantes, incluso de aquellos con nacionalidad. La adopción de este término por el Gobierno estadounidense ha suscitado críticas de organizaciones de derechos civiles, que ven en la oficina un potencial instrumento de vigilancia y control migratorio.

El Departamento de Estado realmente no quiere hablar sobre la Oficina de Remigración, señaló WIRED en un reportaje publicado este miércoles, subrayando la falta de transparencia en torno a sus funciones.

Según la misma fuente, la oficina fue creada hace aproximadamente un año y desde entonces ha trabajado con escasa supervisión legislativa. Aunque no se han detallado sus actividades concretas, el nombre sugiere un enfoque en políticas de expulsión que podrían combinarse con el uso de tecnologías de vigilancia y control fronterizo, lo que ha encendido las alarmas entre defensores de la privacidad y los derechos digitales.

Hasta el momento, el Departamento de Estado no ha emitido declaraciones oficiales sobre el propósito o las operaciones de la oficina, lo que alimenta las sospechas de que el Gobierno estadounidense busca evitar el escrutinio público de una iniciativa que conecta directamente con las agendas migratorias más restrictivas del espectro político europeo.