El consejero especial de Donald Trump para África, Massad Boulos, ha realizado una visita a Libia los días 7 y 8 de julio para promover la iniciativa estadounidense de unificación del país, dividido entre dos administraciones rivales en el este y el oeste.

La administración estadounidense busca acercar a los líderes de ambas facciones, en un contexto geopolítico sensible para el Mediterráneo y para los intereses de seguridad de la Unión Europea. El objetivo es estabilizar la región y controlar los flujos migratorios hacia Europa, así como garantizar la seguridad en una zona estratégica para el suministro energético.

No se han difundido detalles concretos sobre las reuniones mantenidas ni sobre los avances logrados durante la visita, que se produce en un momento de estancamiento político en Libia desde el fracaso de las elecciones previstas inicialmente para finales de 2021.

La iniciativa estadounidense se enmarca en los esfuerzos diplomáticos de Washington por resolver el conflicto libio, que desde 2014 ha enfrentado al Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), con sede en Trípoli (oeste), y al Ejército Nacional Libio (LNA), liderado por el mariscal Khalifa Haftar desde Bengasi (este). La inestabilidad ha convertido a Libia en un punto de tránsito para la migración irregular hacia Europa y en un escenario de rivalidades entre potencias extranjeras.

Massad Boulos, nombrado por Trump para el cargo en 2025, ha visitado anteriormente otros países africanos como parte de la estrategia de la Casa Blanca para fortalecer la presencia estadounidense en el continente frente a la creciente influencia de China y Rusia. La visita a Libia, sin embargo, es su primera incursión directa en el proceso de paz libio.