La Cámara de Representantes de Estados Unidos ha aprobado este jueves una resolución que limita la capacidad del presidente Donald Trump de iniciar hostilidades militares contra Irán sin la aprobación del Congreso. La votación, que contó con el apoyo de todos los demócratas y cuatro republicanos, se produce en medio de las negociaciones en curso para poner fin al conflicto abierto con el país persa.

Trump calificó la medida de «meaningless» (sin sentido) y afirmó que los congresistas «deberían avergonzarse» por aprobar la resolución en un momento que consideró inoportuno. «Estamos negociando con Irán y ellos votan esto. Es una interferencia política», declaró el mandatario en una rueda de prensa en la Casa Blanca.

Un pulso entre la Casa Blanca y el Legislativo

La resolución, impulsada por la mayoría demócrata, busca restringir la autoridad presidencial para lanzar ataques preventivos o represalias sin el respaldo explícito del Capitolio. Según fuentes del Congreso citadas por la agencia Sputnik, la iniciativa responde al temor de que Trump pueda escalar el conflicto unilateralmente, a pesar de las conversaciones diplomáticas en curso.

El presidente no puede tomar decisiones que arrastren al país a una guerra sin el consentimiento del Congreso. Esto no es un capricho partidista, es un requisito constitucional.

La votación evidencia la fractura entre el Ejecutivo y un Congreso de mayoría demócrata, donde incluso cuatro legisladores republicanos se sumaron a la iniciativa. No obstante, la resolución tiene un valor más simbólico que vinculante, ya que requeriría una mayoría cualificada en el Senado para ser efectiva, algo improbable en el actual clima político.

Implicaciones geopolíticas

El conflicto con Irán ha sido uno de los ejes de la política exterior de Trump, quien ha combinado sanciones económicas con amenazas militares. La limitación de sus poderes de guerra supondría un freno a la estrategia de presión máxima que ha caracterizado su mandato, justo cuando las negociaciones bilaterales parecían avanzar.

Desde el bando iraní, el portavoz del Ministerio de Exteriores ha instado a Washington a «resolver sus contradicciones internas antes de sentarse a la mesa de negociación». Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención si este movimiento legislativo logra enfriar las tensiones en Oriente Próximo o si, por el contrario, añade incertidumbre a un proceso ya de por sí delicado.