La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó en la noche del miércoles una resolución que restringe la capacidad del presidente Donald Trump para mantener la ofensiva militar en Irán sin autorización expresa del Congreso. La votación, que podría ser ratificada por el Senado, supone un desafío directo a la Casa Blanca y refleja el creciente desgaste político del conflicto, que ya se ha cobrado un alto coste en vidas y recursos.
La resolución, impulsada por la mayoría demócrata, obliga al Ejecutivo a obtener el visto bueno del Legislativo antes de cualquier escalada de hostilidades contra Teherán. Según fuentes de la Cámara Baja, la iniciativa cuenta con el respaldo de varios congresistas republicanos que han empezado a distanciarse de la estrategia bélica de la Administración Trump.
Un giro en la política exterior
La medida llega en un momento de alta tensión en Oriente Medio, donde las fuerzas estadounidenses e iraníes han intercambiado ataques en las últimas semanas. La resolución busca forzar un fin del conflicto y evitar una guerra abierta que, según analistas estadounidenses, podría desestabilizar aún más la región y poner en riesgo los intereses de aliados europeos como España.
El portavoz del Departamento de Estado no ha querido hacer comentarios sobre la votación, pero fuentes cercanas al presidente han indicado que la Casa Blanca considera la resolución «una injerencia inaceptable en la política exterior».
Implicaciones para Oriente Medio y Europa
La decisión del Congreso estadounidense podría alterar el equilibrio de poder en la región. Irán, que ha visto con buenos ojos la restricción de los poderes bélicos de Trump, podría interpretar la resolución como una oportunidad para relajar su postura defensiva. Por su parte, los aliados europeos, incluida España, han expresado en repetidas ocasiones su preocupación por una escalada militar que amenaza la estabilidad del golfo Pérsico y el suministro energético.
La resolución debe ser ahora debatida en el Senado, donde se prevé un intenso pulso político. De salir adelante, supondría el mayor revés legislativo para Trump desde que inició su ofensiva contra Irán a principios de año.




