El intercambio comercial entre Estados Unidos y China ha registrado un incremento superior al 13% durante el segundo trimestre de 2026, según datos recogidos por fuentes oficiales de ambos países. El aumento, que abarca tanto exportaciones como importaciones, refleja la recuperación del diálogo bilateral y una distensión de las tensiones comerciales que habían marcado la relación en los últimos años.

Las cifras, correspondientes al período de abril a junio, superan las previsiones de la mayoría de los analistas y suponen un impulso significativo para las expectativas de cooperación económica futura entre las dos mayores economías del mundo. En concreto, el comercio bilateral creció más de un 13% en comparación con el mismo trimestre del año anterior.

Este repunte se produce después de varios meses de contactos diplomáticos entre Washington y Pekín orientados a rebajar la fricción arancelaria y recuperar la confianza empresarial. Analistas consultados por diversas agencias internacionales señalan que el dato refuerza la idea de que ambas potencias buscan estabilizar su relación económica, pese a las diferencias en otros ámbitos estratégicos.

El volumen de mercancías intercambiadas abarca sectores clave como la tecnología, la maquinaria industrial y los bienes de consumo, lo que beneficia tanto a las empresas estadounidenses como chinas. En el contexto global, la noticia ha sido recibida con optimismo en los mercados financieros, que ven en esta tendencia un signo de estabilidad para la cadena de suministro internacional.

La evolución del comercio entre Washington y Pekín tendrá implicaciones también para terceros países, incluidos los de América Latina y Europa, que observan con atención la senda de la relación bilateral. De mantenerse el ritmo actual, el intercambio podría cerrar 2026 con cifras récord desde el inicio de la guerra comercial en 2018.