El cohete New Glenn, el lanzador pesado de la compañía Blue Origin fundada por Jeff Bezos, ha explotado en la plataforma de lanzamiento durante una prueba de encendido estático de sus motores. El accidente, ocurrido el 28 de mayo de 2026 en el complejo de lanzamiento 36 (LC-36) de la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, Florida, ha destruido por completo el vehículo y causado daños materiales significativos en la infraestructura. No se han reportado heridos, según han confirmado fuentes de la compañía a la prensa local.

La prueba de hotfire, un encendido estático de los siete motores BE-4 del primer stage, pretendía verificar el correcto funcionamiento del sistema de propulsión antes de un vuelo previsto. Sin embargo, una falla durante el proceso desencadenó la explosión. Blue Origin no ha detallado aún las causas del siniestro, aunque ha anunciado la apertura de una investigación interna en colaboración con la Administración Federal de Aviación (FAA), que regula los lanzamientos comerciales en Estados Unidos.

Un revés para el programa New Glenn

El New Glenn, un cohete de dos etapas con una altura de 98 metros, está diseñado para competir con el Falcon Heavy de SpaceX en el segmento de lanzamientos pesados y misiones a órbitas altas. La compañía había realizado ya varios ensayos previos con éxito, y esta explosión supone un duro golpe a su calendario, que preveía un primer vuelo comercial en los próximos meses. Blue Origin había asegurado contratos con la NASA, el Departamento de Defensa de EE. UU. y operadores de satélites privados para utilizar el New Glenn, cuya entrada en servicio se retrasará ahora inevitablemente.

El accidente también afecta a las instalaciones del LC-36, que la compañía ha estado renovando desde 2015 con una inversión de cientos de millones de dólares. Los daños en la plataforma, que incluyen la destrucción de sistemas de suministro de combustible y estructuras de soporte, podrían requerir meses de reparación antes de que puedan reanudarse las pruebas.

Reacciones y contexto industrial

La explosión ha generado una ola de reacciones en el sector aeroespacial. Competidores y socios han expresado su apoyo a Blue Origin, mientras que la FAA ha reiterado que supervisará la investigación para garantizar que se determinen las causas y se implementen las medidas correctivas necesarias. Este incidente es el más grave que sufre la empresa desde su fundación en 2000, y pone en entredicho su capacidad para competir en un mercado dominado por SpaceX y el cohete reutilizable Falcon 9.