La escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán ha provocado una crisis logística sin precedentes en el estrecho de Ormuz, donde el tráfico marítimo de petróleo y gas se ha visto gravemente interrumpido. Ante el bloqueo y la inseguridad en la zona, las principales empresas navieras del mundo están buscando rutas alternativas por carretera para mantener el suministro energético, según fuentes del sector citadas por la agencia Sputnik.

Un cuello de botella estratégico

El estrecho de Ormuz, por donde transita entre el 20% y el 30% del crudo mundial, se ha convertido en el epicentro de la crisis. Los enfrentamientos entre la coalición encabezada por Washington y Teherán han llevado a varias navieras a suspender sus tránsitos, lo que ha disparado los costes del flete y amenaza con estrangular la cadena de suministro energético global.

Según informaron este viernes operadores logísticos regionales, las compañías están contratando flotas de camiones cisterna para trasladar petróleo y gas licuado desde los puertos del golfo Pérsico hacia destinos terrestres, en una maniobra que permitiría sortear el bloqueo marítimo. Sin embargo, la capacidad de las rutas por carretera es limitada y los tiempos de entrega se multiplican.

El impacto en el comercio global

La situación afecta directamente a los mercados energéticos internacionales. El precio del barril de Brent ha superado los 120 dólares en las últimas jornadas, mientras que los países europeos, incluida España, evalúan el impacto en sus reservas estratégicas. La dependencia del crudo que atraviesa Ormuz hace que cualquier interrupción prolongada tenga consecuencias inmediatas en los precios y en la seguridad energética del continente.

Estamos ante una crisis logística que no tiene precedentes desde la guerra del Golfo de 1990, afirmó un portavoz de una importante naviera con sede en Dubái, bajo condición de anonimato. Las rutas marítimas están bloqueadas y las alternativas terrestres son insuficientes para el volumen de tráfico habitual.

Mientras tanto, Irán ha advertido de que cualquier intento de tránsito por sus aguas sin su autorización será considerado una provocación, lo que complica aún más la búsqueda de soluciones diplomáticas. La comunidad internacional, a través de Naciones Unidas, ha solicitado una desescalada inmediata para evitar un colapso energético global.