Drones del batallón Azov han atacado posiciones rusas en Mariupol este 23 de mayo, en una operación que extiende el área de combate activo al sur de Ucrania. La incursión supone la primera acción ofensiva significativa en la ciudad portuaria desde que las fuerzas rusas la tomaran tras un asedio devastador en 2022.

Mariupol, convertida en símbolo de la invasión rusa y de la resistencia ucraniana, fue arrasada durante el sitio que duró meses. Decenas de miles de civiles murieron y las imágenes satelitales revelaron fosas comunes masivas en las afueras de la ciudad. El batallón Azov, que combatió en su defensa, ha regresado ahora con una ofensiva de drones, según informó el propio batallón en un comunicado.

Nuestros drones han vuelto a Mariupol para recordar al ocupante que esta tierra es nuestra, y que la lucha continúa.

La operación se enmarca en la estrategia ucraniana de ampliar su zona de aniquilamiento (kill zone), buscando atacar objetivos rusos en profundidad y desgastar sus líneas logísticas. Aunque no se han precisado las bajas causadas, la incursión tiene un alto valor simbólico y táctico al reintroducir el conflicto en una ciudad que Moscú considera bajo control firme.

El ministerio ruso de Defensa no ha confirmado el ataque, pero fuentes prorrusas locales han denunciado explosiones en la periferia de la ciudad. La acción subraya la capacidad ucraniana de golpear más allá del frente actual, en un momento en que la guerra entra en su cuarto año sin visos de solución negociada.