El primer avión Embraer KC-390 Millennium destinado a la Fuerza Aérea de la República de Corea del Sur (ROKAF) tuvo que regresar a Brasil a principios de semana después de llegar a Portugal en su vuelo de entrega, según fuentes del sector. El incidente, ocurrido el 26 de mayo, ha puesto el foco sobre la fiabilidad del programa del fabricante brasileño, del que España también es cliente.

La aeronave había partido el 22 de mayo desde la planta de Embraer en Gavião Peixoto, en el estado de São Paulo, con destino al aeropuerto de Beja (Base Aérea n.º 11 de la Fuerza Aérea portuguesa), realizando escalas en Recife y Cabo Verde. Tras completar con éxito la travesía transatlántica, el KC-390 realizó un vuelo de prueba de tres horas a lo largo de la costa portuguesa el 26 de mayo. Sin embargo, al término de ese vuelo, la aeronave emprendió el regreso a Brasil, probablemente con destino a las instalaciones de Ogma, la empresa asociada a Embraer en Portugal.

Problemas técnicos no confirmados

Las causas del retorno no han sido especificadas oficialmente por Embraer ni por la ROKAF. Fuentes próximas al programa apuntan a posibles problemas técnicos, aunque no se ha emitido ningún comunicado formal. El KC-390 había superado las pruebas en Brasil durante marzo y abril, y su entrega estaba prevista para las próximas semanas.

Corea del Sur encargó tres unidades del KC-390 en 2023, en un contrato valorado en unos 600 millones de euros, para reforzar su capacidad de transporte táctico y reabastecimiento en vuelo. El incidente supone un contratiempo para la credibilidad del programa, que hasta ahora acumula más de 30 pedidos de países como Portugal, Hungría, Países Bajos y España.

Implicaciones para España

España firmó en 2023 un acuerdo por 16 unidades del KC-390, por un importe aproximado de 1.800 millones de euros, para sustituir a los veteranos Hércules del Ejército del Aire. La primera entrega está prevista para 2027. Aunque el incidente surcoreano no afecta directamente al calendario español, cualquier retraso en el programa de Embraer podría tener repercusiones en la cadena de producción y en las entregas a los clientes europeos.