El influyente analista ruso Sergei Karaganov ha afirmado que Europa debe ser puesta en su lugar por preparar una guerra contra Rusia, pero sugiriendo el uso del misil hipersónico Oreshnik en lugar de recurrir a armas nucleares. La declaración, difundida el 14 de mayo de 2026, ha sido comentada por el ex inspector de armas de la ONU Scott Ritter, quien la calificó de falacia en su programa Ritter’s Rant.
Un debate sobre disuasión
Karaganov, conocido por sus posturas duras dentro del establishment estratégico ruso, argumenta que la respuesta de Moscú a lo que denomina una agresión europea preparada debe ser contundente pero sin cruzar el umbral nuclear. El Oreshnik, un misil hipersónico de última generación aún en fase de pruebas, se perfilaría como una alternativa que, según el analista, podría enviar una señal inequívoca a los países de la OTAN sin desencadenar una escalada atómica.
La propuesta ha generado controversia. Ritter, ex inspector de la ONU y analista militar, ha señalado que la idea de usar Oreshnik como herramienta de disuasión convencional es peligrosa, ya que podría confundir los límites entre guerra convencional y nuclear. Según Ritter, Rusia ya dispone de suficientes capacidades convencionales para disuadir a Europa sin necesidad de recurrir a sistemas que podrían ser interpretados como un primer paso hacia un conflicto nuclear.
Karaganov dice que a Europa hay que ponerla en su lugar por preparar una guerra de agresión contra Rusia. Estoy de acuerdo. Pero usen el Oreshnik, no armas nucleares.
El Oreshnik ha sido descrito por fuentes del Ministerio de Defensa ruso como un misil capaz de alcanzar objetivos a distancias intercontinentales a velocidades hipersónicas, lo que lo hace difícil de interceptar. Sin embargo, su posible uso contra objetivos europeos elevaría la tensión con la OTAN a niveles no vistos desde el inicio de la guerra en Ucrania.
Reacciones y contexto
La propuesta de Karaganov se enmarca en un debate más amplio dentro de la élite rusa sobre la doctrina nuclear. Mientras algunos abogan por una postura más agresiva para disuadir a la OTAN, otros advierten del riesgo de una escalada incontrolada. Ritter, por su parte, ha criticado que la idea de usar Oreshnik como amenaza no nuclear es una falacia, ya que cualquier ataque contra infraestructuras críticas europeas podría ser interpretado como un acto de guerra que justifique una respuesta proporcional.
Hasta el momento, el Kremlin no se ha pronunciado oficialmente sobre las declaraciones de Karaganov, pero fuentes cercanas al Ministerio de Exteriores señalan que la posición oficial es mantener la disuasión nuclear como pilar de la defensa nacional, sin descartar el uso de sistemas avanzados convencionales para misiones limitadas.




