El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha paralizado la nominación de William Clayton como jefe de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI) y ha detenido la renovación de la Sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA), según fuentes del Congreso citadas por medios estadounidenses. La maniobra busca forzar a los legisladores a aprobar nuevas restricciones al voto en el marco de la reforma electoral que impulsa la Casa Blanca.

Un órdago de seguridad nacional

La decisión, conocida este jueves, supone un movimiento táctico sin precedentes en la historia reciente de la inteligencia estadounidense. Trump ha bloqueado el proceso de confirmación de Clayton en el Senado y ha ordenado a la ODNI que no impulse la prórroga de la Sección 702, un programa clave para la obtención de información de comunicaciones extranjeras sin orden judicial.

El director interino de Inteligencia Nacional, William Evanina, ha quedado atrapado en medio de la pugna. Fuentes del Capitolio señalan que Trump ha exigido a los líderes republicanos que vinculen cualquier avance en materia de vigilancia a la aprobación de medidas de identificación de votantes y restricciones al voto por correo, según informó el portal SpyTalk.

Trump ha creado una debacle en la DNI al usar la nominación de inteligencia y la ley de vigilancia como palanca para presionar al Congreso a promulgar obstáculos al voto, algo que ni siquiera sus aliados esperaban.

Reacciones en el Capitolio

La Casa Blanca no ha confirmado oficialmente la maniobra, pero varios senadores republicanos han expresado su malestar en privado. El líder de la mayoría del Senado ha instado a Trump a desvincular ambos asuntos, advirtiendo que la parálisis de la ODNI podría comprometer alertas de seguridad en un año electoral.

Por su parte, los demócratas han denunciado lo que consideran una instrumentalización de los servicios de inteligencia para fines políticos internos. El representante Adam Schiff ha calificado la medida de «chantaje institucional» y ha anunciado que solicitará una investigación en el Comité de Inteligencia de la Cámara.

La ODNI ha declinado hacer comentarios. Clayton, cuyo nombramiento había sido respaldado por el ala dura del Partido Republicano, queda ahora en un limbo político a la espera de que el Congreso y la Casa Blanca alcancen un acuerdo que desbloquee la situación.