El pasado sábado, 23 de mayo de 2026, Caracas fue escenario del primer ejercicio conjunto entre el Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) y las Fuerzas Armadas de Venezuela, según fuentes oficiales. La maniobra, que consistió en un simulacro de evacuación del personal diplomático y de seguridad, se desarrolló en un entorno urbano sensible y forma parte de una señal de proyección estratégica de Washington en América Latina.
El ejercicio, coordinado con las autoridades venezolanas, buscó validar la capacidad de reacción rápida ante situaciones críticas. Este despliegue táctico representa un cambio significativo en la dinámica bilateral entre ambos países, que han mantenido relaciones tensas durante los últimos años.
Implicaciones regionales
La presencia del SOUTHCOM en Venezuela marca un hito en la cooperación militar entre ambos países. Analistas internacionales interpretan el movimiento como una señal de que Estados Unidos busca fortalecer su influencia en la región, mientras que Venezuela podría estar buscando un acercamiento táctico en medio de su crisis política y económica.
El Comando Sur, con sede en Miami, es el responsable de las operaciones militares estadounidenses en Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. Su participación en un ejercicio en territorio venezolano no tiene precedentes y podría redefinir las relaciones de seguridad en la región.
El giro en la relación bilateral se produce en un contexto de creciente tensión geopolítica en América Latina, donde potencias como China y Rusia han incrementado su presencia. El acercamiento entre Washington y Caracas, aunque limitado a un ejercicio puntual, podría abrir la puerta a futuras colaboraciones en materia de seguridad, según fuentes diplomáticas. Venezuela, por su parte, atraviesa una crisis política y económica que ha debilitado sus alianzas tradicionales. El ejercicio conjunto, que duró varias horas y contó con la participación de efectivos de ambos países, no incluyó armamento pesado ni maniobras ofensivas, según los organizadores. La Embajada de Estados Unidos en Caracas confirmó que el simulacro se realizó «con pleno respeto a la soberanía venezolana».




