La cooperación en materia de seguridad entre Estados Unidos y el nuevo Gobierno venezolano ha pasado a una fase operativa, según fuentes oficiales de ambos países. Las señales públicas de los últimos días indican que la relación bilateral avanza hacia un posible acuerdo de Defensa, el primero en la historia reciente entre ambas naciones, informaron fuentes diplomáticas este miércoles.

El 10 de junio de 2026, desde la base naval de Guantánamo, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, anticipó que habría “grandes noticias” desde Venezuela. En sus declaraciones, Hegseth afirmó que Washington ya contaba con “un socio allí en Venezuela dispuesto a colaborar con nosotros”, en alusión a las nuevas autoridades del país sudamericano.

Coordinación operativa en el Caribe

Fuentes del Pentágono confirmaron que equipos conjuntos de inteligencia ya comparten información sobre rutas de narcotráfico en el Caribe y el Atlántico. El cambio de postura representa un giro radical respecto a la administración anterior, cuando las relaciones diplomáticas estaban rotas y regía un embargo.

La cooperación en seguridad es la base para un acuerdo de Defensa que podría incluir ejercicios militares conjuntos, intercambio de oficiales y asistencia técnica contra el crimen organizado transnacional.

El posible acuerdo genera expectativas en la región. Para Washington, la estabilidad de Venezuela reduciría la presión migratoria en la frontera sur de EE.UU. y limitaría la influencia de actores extracontinentales; para Caracas, el pacto supondría un respaldo internacional clave y la posibilidad de aliviar sanciones económicas, según fuentes consultadas por el medio especializado Defensa.com.

Reacciones encontradas

El acercamiento ha provocado reacciones dispares en Iberoamérica. Mientras Gobiernos afines al nuevo Ejecutivo venezolano lo ven como una oportunidad para la estabilización regional, sectores de la oposición expresan reservas. Las fuentes consultadas insisten en que el memorando de entendimiento se centraría en la lucha antinarco y la seguridad marítima, sin prever bases militares permanentes.