El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el fin de semana que Estados Unidos y Nigeria llevaron a cabo una operación conjunta contra la segunda figura más importante del Estado Islámico (ISIS) en la región del lago Chad, en el noreste de Nigeria. Su homólogo nigeriano, Bola Ahmed Tinubu, confirmó que el objetivo fue abatido en una acción que refuerza la cooperación antiterrorista entre ambos países.
Se trata de la segunda operación militar estadounidense en Nigeria desde que Trump autorizó bombardeos contra el ISIS en el noroeste del país el pasado 25 de diciembre. La acción conjunta se produce después de que el grupo aliado Boko Haram matara a más de 20 soldados chadianos en la misma zona del lago Chad, lo que subraya la persistente amenaza yihadista en la cuenca del lago.
Mensaje geopolítico a la Alianza Saheliana
Según analistas citados por medios estadounidenses, la operación envía una señal directa a la Alianza Saheliana, el bloque regional formado por Malí, Burkina Faso y Níger que ha expulsado a las fuerzas francesas y estadounidenses de sus territorios. Nigeria, nuevo miembro del grupo BRICS, se perfila como el principal socio antiterrorista de Washington en el Sahel, en un contexto de creciente rivalidad entre bloques.
La escenario de una intervención nigeriana respaldada por Estados Unidos en Malí, para contrarrestar la expansión yihadista y la influencia rusa en la Alianza Saheliana, gana cada vez más probabilidad, según la lectura geopolítica predominante. La operación en el lago Chad demuestra que Washington busca mantener su presencia militar en la región a través de socios locales, mientras la Alianza Saheliana consolida su giro hacia Moscú.
El Ministerio de Defensa nigeriano confirmó en un comunicado que las fuerzas especiales de ambos países colaboraron en la planificación y ejecución del ataque, aunque no precisó el número de bajas ni el material utilizado. La cooperación antiterrorista entre Washington y Abuya se ha intensificado en los últimos meses, en paralelo al ingreso de Nigeria en los BRICS y a la creciente influencia económica china en la región.




