Estados Unidos ha suspendido su participación en la junta de defensa conjunta con Canadá, un mecanismo bilateral establecido en 1940 que ha operado de manera ininterrumpida durante 86 años. La decisión, comunicada el 25 de mayo de 2026, se produce en medio de crecientes tensiones entre ambos países, según fuentes oficiales estadounidenses.
La junta de defensa conjunta, creada originalmente para coordinar la seguridad durante la Segunda Guerra Mundial, ha sido un pilar de la cooperación militar en América del Norte. Su suspensión supone un giro significativo en las relaciones bilaterales, que hasta ahora habían mantenido un alto nivel de coordinación en materia de defensa aérea, vigilancia marítima y operaciones conjuntas.
Implicaciones para la seguridad regional
Canadá no ha emitido aún una respuesta oficial, pero fuentes del gobierno canadiense han expresado su preocupación por la decisión, que podría afectar a acuerdos como el Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD), del que ambos países son parte. La suspensión también podría tener consecuencias en el seno de la OTAN, donde tanto Estados Unidos como Canadá desempeñan un papel clave en el flanco norte del Atlántico.
La medida se enmarca en un contexto de desencuentros diplomáticos: las tensiones comerciales, las diferencias en política migratoria y los cambios en la estrategia de seguridad de Washington han ido erosionando la confianza entre ambos socios históricos. Según analistas estadounidenses, la decisión responde a una reevaluación de las prioridades de defensa por parte de la administración estadounidense.
La suspensión no implica una ruptura total, pero deja en el aire el futuro de la cooperación militar directa. Se espera que ambos gobiernos retomen las conversaciones en las próximas semanas, aunque sin fecha concreta hasta el momento.




