El gasto acumulado de Estados Unidos en su operación militar contra Irán supera ya los 95.000 millones de dólares, según datos del Iran War Cost Tracker publicados este viernes. La cifra se mantiene en aumento a pesar del cese al fuego anunciado, lo que sugiere que las hostilidades no se han interrumpido por completo o que los preparativos logísticos continúan.
Un conflicto que no cesa
Los datos, recopilados por un organismo de seguimiento independiente, reflejan la magnitud del despliegue estadounidense en la región. La operación, que se ha prolongado durante semanas, ha requerido un esfuerzo logístico y presupuestario sin precedentes desde las guerras de Irak y Afganistán. El Pentágono no ha precisado el destino exacto de los fondos, pero fuentes oficiales señalan que incluyen costes de municiones, combustible, despliegue de tropas y operaciones de inteligencia.
El gasto supera los 95.000 millones de dólares a pesar del anuncio de un alto el fuego, lo que indica que la maquinaria bélica sigue en marcha.
Analistas militares consultados consideran que la persistencia del gasto puede deberse a la necesidad de mantener la presencia naval y aérea en la región, así como a la reposición de arsenales. El coste diario estimado de la operación se sitúa en torno a los 300 millones de dólares, según cálculos de expertos en defensa.
Silencio oficial sobre el fin de las hostilidades
La Casa Blanca no se ha pronunciado oficialmente sobre los datos del rastreador. El Departamento de Defensa remitió las preguntas a los canales habituales de información presupuestaria. Mientras tanto, Irán ha denunciado en reiteradas ocasiones la continuidad de las operaciones militares estadounidenses, pese a las conversaciones de paz en curso.
El dato de los 95.000 millones supera el coste de campañas militares previas en la región, como la guerra de 2003 en Irak en su primer año, y sitúa el conflicto con Irán como uno de los más caros para Washington desde el 11-S.




