Un nuevo análisis de la Universidad del Aire de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, fechado el 30 de junio de 2026, ha identificado tres puertos sudamericanos como puntos críticos por la creciente influencia de Pekín. Se trata de los puertos de Chancay (Perú), Ushuaia (Argentina) y Punta Arenas (Chile), que según el informe ‘Strategics Horizons Volumen 2, Número 1, 2026′, podrían convertirse en activos de doble uso bajo control chino.

El documento, elaborado por la institución académica castrense estadounidense, vuelve a poner sobre la mesa las preocupaciones estratégicas que genera el avance de China en infraestructuras portuarias clave de Sudamérica. Según el análisis, estos puertos no solo son relevantes por su capacidad comercial, sino también por su ubicación geopolítica: Chancay, en el Pacífico peruano, actúa como puerta de entrada de la Iniciativa de la Franja y la Ruta en la región; Ushuaia, en el extremo sur argentino, domina el paso entre el Atlántico y el Pacífico por el Cabo de Hornos; y Punta Arenas, en el Estrecho de Magallanes, controla una de las principales rutas de navegación entre ambos océanos.

Un patrón de penetración estratégica

La publicación del centro de estudios de la Fuerza Aérea estadounidense señala que la presencia china en estos enclaves podría desbordar el ámbito comercial y adquirir capacidades militares o de inteligencia. Aunque el informe no detalla cifras concretas de inversión ni plazos, la simple identificación de estos tres puertos como vulnerables reaviva el debate sobre la competencia geopolítica entre Washington y Pekín en el hemisferio occidental.

El análisis se suma a una serie de advertencias previas de think tanks y agencias de inteligencia estadounidenses sobre la estrategia china de adquirir puertos en todo el mundo, desde Sri Lanka hasta Grecia, y ahora apuntando al Cono Sur. Para Estados Unidos, la creciente presencia china en la región representa un desafío a su tradicional esfera de influencia en América Latina y el Caribe.

Reacciones y perspectivas

Ni los gobiernos de Perú, Argentina ni Chile han emitido declaraciones oficiales sobre el informe hasta el momento. Sin embargo, fuentes diplomáticas consultadas por medios locales han señalado que la soberanía sobre las infraestructuras portuarias sigue siendo plenamente nacional y que las inversiones chinas se enmarcan en acuerdos comerciales transparentes. La comunidad de seguridad y defensa en la región sigue de cerca el debate, consciente de que el control de rutas marítimas clave es un factor cada vez más determinante en la geopolítica global.