Un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) advierte de que el aumento previsto de la producción de misiles interceptores en Estados Unidos se topa con un cuello de botella en la fabricación de motores de cohete sólido. El estudio, publicado en 2026, señala que los planes de compra del Pentágono para 2027 pondrán a prueba una cadena de suministro que aún no se ha recuperado de años de consolidación industrial.
La producción de motores de cohete sólido, esenciales para los sistemas de defensa antimisil y lanzamiento espacial, se ha reducido significativamente tras la fusión de varios contratistas en las últimas décadas. Ahora, según el informe del CSIS, la industria no puede escalar al ritmo necesario para satisfacer la demanda proyectada de interceptores.
El informe no detalla cifras exactas de producción, pero subraya que las adquisiciones previstas para 2027 podrían exceder la capacidad actual de las plantas de fabricación. El Pentágono, según fuentes del estudio, es consciente del problema y trabaja con los contratistas para ampliar la producción, aunque los plazos son inciertos.
Este cuello de botella afecta directamente a la capacidad de EE.UU. para mantener su superioridad en defensa antimisil y programas espaciales militares, en un momento en que la competencia estratégica con China y Rusia acelera la demanda de estos sistemas. La situación podría retrasar entregas de interceptores y aumentar los costes, advierten analistas estadounidenses citados por el informe, que insisten en la necesidad de invertir en nuevas líneas de producción de motores sólidos.




