Estados Unidos bombardeó el sur de Irán el pasado 25 de mayo en lo que definió como «ataques defensivos», según informó el Gobierno estadounidense este 26 de mayo. La acción militar rompe el alto el fuego vigente y se produce justo cuando parecían registrarse avances en las negociaciones diplomáticas entre ambas partes.
Un alto el fuego roto en plenas conversaciones
El bombardeo, que tuvo como objetivo zonas del sur de Irán, fue calificado por Washington como una medida de autodefensa. Sin embargo, la ofensiva coincide con un momento en el que las conversaciones diplomáticas parecían encaminarse hacia una distensión. El levantamiento del bloqueo y el control del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el tránsito de petróleo, continúan siendo el eje de las negociaciones.
Estados Unidos bombardeó el sur de Irán el 25 de mayo en lo que definió como «ataques defensivos», justo cuando parecía haber avances en las negociaciones de paz.
En paralelo, el presidente estadounidense, Donald Trump, instó a varios países de la región a normalizar sus relaciones con Israel, en un movimiento que algunos analistas interpretan como un intento de reconfigurar alianzas en Oriente Medio mientras la tensión con Irán se intensifica.
La Casa Blanca no ha ofrecido detalles sobre el alcance de los daños ni sobre posibles víctimas. Funcionarios del Pentágono indicaron que los ataques se dirigieron contra infraestructuras militares vinculadas al programa de misiles iraní, aunque no precisaron el número de objetivos alcanzados.
La acción estadounidense supone un giro respecto a la tendencia de las últimas semanas, en las que ambas partes habían mostrado disposición a sentarse a la mesa de negociación. El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del crudo mundial, sigue siendo un punto de fricción clave: Irán amenazó con bloquearlo en el pasado como medida de presión, mientras que Washington mantiene una flota en la zona para garantizar la libre navegación.




