Estados Unidos respalda la construcción de un gasoducto que atraviese Irak y Siria con el objetivo de reducir la dependencia energética del estrecho de Ormuz, según ha informado Bloomberg citando fuentes conocedoras del plan. La iniciativa pretende debilitar la influencia de Irán sobre las rutas energéticas globales al ofrecer una alternativa al paso marítimo que Teherán controla en parte.
El proyecto, aún en fase de estudio, supondría un cambio significativo en la geopolítica energética regional. El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del crudo mundial, es un punto crítico donde Irán ha ejercido presión en diversas ocasiones mediante amenazas de bloqueo o incidentes navales. Un gasoducto que conecte los yacimientos iraquíes con el Mediterráneo a través de Siria permitiría esquivar ese cuello de botella.
La decisión llega en un contexto de tensión creciente entre Washington y Teherán. Para Irak, el gasoducto supondría una oportunidad de diversificar sus rutas de exportación y reducir su dependencia de Irán, aunque su construcción requeriría una estabilización previa de las zonas en conflicto en Siria, donde el régimen de Bachar al Asad mantiene el control del territorio con apoyo ruso e iraní.
Por el momento, no se han precisado los plazos ni el coste estimado de la infraestructura, pero el respaldo estadounidense podría acelerar las negociaciones entre Bagdad y Damasco. La iniciativa competiría directamente con los intereses iraníes, que han promovido sus propias rutas energéticas hacia el Mediterráneo a través de oleoductos en territorio sirio.




