Estados Unidos planea reducir de forma significativa los bombarderos y buques de guerra que pone a disposición de la OTAN en caso de crisis, según ha trascendido este jueves. La decisión, que afecta directamente a la disuasión aliada en el flanco este, responde a un realineamiento estratégico de Washington hacia la competencia con China en el Indo-Pacífico, en línea con la doctrina impulsada por la administración Trump.
La medida implica que, en una contingencia en territorio europeo, el Pentágono mantendría un porcentaje menor de sus activos aéreos y navales listos para ser desplegados bajo mando aliado. Fuentes del Departamento de Defensa citadas por medios estadounidenses señalan que el cambio busca equilibrar las capacidades entre los dos teatros prioritarios, sin que ello suponga una retirada total del compromiso con la OTAN.
Implicaciones para la defensa europea
La reducción afecta sobre todo a los bombarderos estratégicos B-52 y B-1 , así como a destructores y fragatas que hasta ahora formaban parte del catálogo de fuerzas de respuesta rápida de la Alianza. Bruselas y los cuarteles generales aliados han recibido la noticia con cautela, a la espera de conocer los detalles operativos. España, como país miembro con bases de uso compartido como Rota o Morón, podría verse afectada en la planificación de ejercicios conjuntos y en la disponibilidad de medios navales estadounidenses en el Mediterráneo.
La decisión se produce en un momento en que la OTAN refuerza su presencia en el este de Europa tras la guerra de Ucrania, y mientras varios aliados europeos aumentan su gasto en defensa para cumplir con el 2% del PIB. La reducción estadounidense podría acelerar los planes de autonomía estratégica de la Unión Europea, aunque fuentes del Pentágono han matizado que Washington seguirá contribuyendo con capacidades clave como el paraguas nuclear y la inteligencia.
Un giro hacia el Pacífico
El cambio de prioridades refleja la Directiva de Defensa Nacional aprobada por la administración Trump, que sitúa a China como el principal competidor estratégico. El Pentágono ya ha iniciado el despliegue de más activos en el Pacífico, incluyendo el refuerzo de la presencia en Guam, Hawai y las bases japonesas. La reducción en Europa se enmarca en ese reequilibrio, que también afecta a la disponibilidad de grupos de combate de portaaviones y alas de cazas.
Analistas militares consultados advierten de que, si la reducción es profunda, Europa deberá asumir un mayor peso en su propia defensa convencional, especialmente en capacidades de largo alcance y proyección naval. La OTAN ha declinado pronunciarse oficialmente hasta que se formalice la notificación a los aliados, prevista para las próximas semanas.




