El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, ha rechazado la extensión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por 16 años, según declaró este jueves. La decisión, que no afecta la vigencia actual del acuerdo, supone un mensaje de presión constante sobre los socios norteamericanos.
Sin renovación anticipada
Greer afirmó que el T-MEC no se renovará por el periodo previsto de 16 años, pese a que el pacto sigue en vigor durante la próxima década. "Existirá una presión permanente", señaló el representante comercial, en alusión a la estrategia de Washington para mantener la capacidad de revisión y condicionamiento del tratado.
La postura de la Casa Blanca se enmarca en la revisión periódica del T-MEC, que sustituyó al antiguo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). México y Canadá, principales socios comerciales de EE.UU., habían mostrado interés en asegurar la estabilidad del acuerdo a largo plazo mediante una extensión de 16 años. Sin embargo, la negativa estadounidense introduce un elemento de incertidumbre en las relaciones trilaterales.
El T-MEC no se extenderá como estaba. Existirá una presión permanente sobre las partes para cumplir con los términos acordados.
Analistas consultados por Sputnik consideran que la decisión refleja la voluntad de Washington de mantener un margen de maniobra frente a posibles desequilibrios comerciales o prácticas que considere desleales. La revisión del tratado está prevista para 2026, año en que ambas naciones deberán sentarse a negociar los términos de continuidad.
Implicaciones regionales
El rechazo a la extensión por 16 años llega en un momento en que la economía mexicana busca afianzar sus exportaciones hacia el mercado estadounidense. Por su parte, Canadá, tercera economía del T-MEC, también depende del acceso preferencial a EE.UU. para sectores clave como el automotriz y el agroalimentario.
La presión permanente mencionada por Greer podría traducirse en mayores exigencias en materia de reglas de origen, propiedad intelectual o estándares laborales. Aunque el acuerdo sigue vigente hasta 2036, la falta de una renovación anticipada obliga a México y Canadá a negociar en un clima de incertidumbre.




