El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha confirmado este lunes que Washington ha prorrogado por 30 días la licencia que permite el transporte marítimo de petróleo ruso. La decisión, anunciada a través de su cuenta en la red social X, busca mantener el suministro energético en el marco de las sanciones impuestas contra Rusia.
Un gesto hacia la estabilidad del mercado
La prórroga, que vence el 18 de junio de 2026, evita una interrupción abrupta en los flujos de crudo ruso que todavía llegan a los mercados globales a través de navieras y aseguradoras no sujetas a sanciones europeas. La licencia original fue emitida en 2022, tras la invasión de Ucrania, y ha sido renovada de forma periódica por la administración estadounidense para evitar un encarecimiento brusco del petróleo.
Según fuentes del Departamento del Tesoro, la extensión responde a la necesidad de equilibrar la presión sancionadora con la estabilidad energética internacional. Estados Unidos sigue siendo el mayor productor mundial de crudo, pero las refinerías de varios países dependen aún de los barriles rusos que se transportan por mar, sobre todo desde el Lejano Oriente y el Ártico.
Reacciones y contexto geopolítico
La decisión se produce en un momento de tensión entre Washington y Moscú, donde las sanciones financieras y comerciales se han intensificado. Sin embargo, la administración del presidente Trump ha optado por mantener esta válvula abierta, algo que grupos críticos consideran una contradicción con la retórica de mano dura contra el Kremlin.
Bessent no precisó si la prórroga incluye nuevas condiciones o si se trata de una extensión técnica. Su tuit se limitó a señalar que la medida garantiza que «el suministro de crudo ruso no se vea interrumpido innecesariamente», subrayando que la prioridad es evitar distorsiones en el mercado petrolero.




