El Congreso de Estados Unidos ha propuesto un nuevo nivel de cooperación militar con Israel en un momento en que la ciudadanía estadounidense muestra niveles sin precedentes de desconfianza hacia el Gobierno israelí, según fuentes legislativas. La iniciativa, incluida en la versión de la Cámara de Representantes de la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) para 2027, lleva por título «Iniciativa de Cooperación en Tecnología de Defensa Estados Unidos-Israel».
El texto, que forma parte del artículo 224 de la ley, establece las bases para la investigación y el desarrollo bilaterales, la coproducción de armamento, empresas conjuntas, acuerdos de licencia y todo tipo de vínculos entre ambos ejércitos. De aprobarse, esta medida podría suponer una integración más profunda que los más de 200.000 millones de dólares —ajustados por inflación— en ayuda militar que Israel ha recibido de EE.UU. desde su fundación en 1948.
Una medida en un clima de desconfianza
La propuesta avanza en un contexto de creciente escepticismo entre la opinión pública estadounidense hacia el Gobierno de Benjamín Netanyahu. Sondeos recientes reflejan que una parte significativa de la ciudadanía cuestiona las políticas del Ejecutivo israelí, especialmente en relación con la guerra en Gaza y la expansión de asentamientos en Cisjordania.
Es la primera vez que una iniciativa de este calado se abre paso en el Congreso en medio de un descenso tan acusado de la confianza del público en Israel como socio estratégico.
La inclusión de la cláusula en la NDAA no ha generado un debate público relevante, ya que ha pasado desapercibida entre las más de 1.200 páginas del proyecto de ley. Sin embargo, analistas consultados señalan que, de concretarse, atrincheraría la alianza militar más allá de la ayuda financiera y comprometería a Estados Unidos en cualquier conflicto futuro que involucre a Israel.
Implicaciones geopolíticas
La medida ha sido recibida con satisfacción por el Gobierno israelí, que ve en ella un refuerzo de su capacidad disuasoria frente a Irán y sus aliados en la región. No obstante, críticos en Washington consideran que la integración militar podría arrastrar a EE.UU. a una escalada bélica no deseada, especialmente si Israel decide emprender acciones unilaterales contra instalaciones nucleares iraníes o contra Hizbulá en Líbano.
La NDAA debe ser aún debatida y aprobada por ambas cámaras del Congreso antes de llegar al escritorio del presidente, quien podría vetarla. La inclusión de la sección 224 podría convertirse en uno de los puntos más controvertidos de la negociación legislativa, en un año electoral en el que la política exterior estadounidense hacia Oriente Próximo está bajo escrutinio.




