Desde 2020, la relación diplomática entre Rabat y Washington vive una fase de estrechamiento que se traduce también en el ámbito militar. La ley de programación presupuestaria presentada ante el Senado estadounidense el pasado 15 de junio refleja los términos de esta cooperación creciente, según medios marroquíes que han analizado el documento.
El vínculo bilateral, que Washington ha impulsado dentro de su estrategia para el norte de África y el Mediterráneo occidental, sitúa a Marruecos como un socio preferente en materia de defensa. España, vecino inmediato y competidor estratégico en la región, observa con atención los términos de este entendimiento, que incluye ejercicios conjuntos, transferencia de tecnología militar y coordinación diplomática en foros internacionales, según las mismas fuentes.
Un marco institucional renovado
La ley de programación militar que examina el Senado de Estados Unidos recoge partidas destinadas a la colaboración con el Reino de Marruecos. La iniciativa legislativa, presentada en junio, forma parte de la planificación presupuestaria anual del Pentágono y refleja la prioridad que otorga Washington a sus alianzas en el Magreb.
La asociación estratégica se ha desarrollado de forma paralela al reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, un gesto diplomático que data de 2020 y que ha sido acompañado de un incremento de la cooperación en seguridad. Para el Gobierno español, la consolidación de esta alianza supone un reto en varias dimensiones: en el plano militar, el refuerzo de las Fuerzas Armadas marroquíes altera los equilibrios regionales; en el diplomático, la cercanía entre Rabat y Washington reduce el margen de maniobra de España en asuntos como la gestión de las fronteras o la posición sobre el Sáhara; en el económico, la competencia por los contratos de defensa se intensifica.




