El Ejército de Estados Unidos ha anunciado su intención de adquirir hasta 100 barcos no tripulados para compensar la escasez de embarcaciones convencionales en la región del Pacífico. La medida busca reforzar la capacidad de proyección militar estadounidense ante un posible conflicto con China, en un contexto de creciente tensión estratégica en la zona.

La iniciativa, enmarcada en los esfuerzos por modernizar las capacidades del Ejército, pretende utilizar drone boats —embarcaciones autónomas— para cubrir las carencias logísticas y operativas que las fuerzas convencionales han evidenciado en el vasto teatro del Pacífico. Según el plan conocido, la flota de drones podría emplearse en misiones de vigilancia, reconocimiento y transporte de suministros, liberando a los buques tripulados para tareas de mayor envergadura.

El despliegue de estos sistemas no tripulados responde a la necesidad de mantener una presencia disuasoria frente a Pekín, que ha intensificado su actividad naval en el mar de China Meridional. La adquisición de hasta un centenar de drones navales representa un cambio significativo en la doctrina del Ejército, que tradicionalmente ha dependido de embarcaciones tripuladas para sus operaciones anfibias y de apoyo.

As the Army contends with a shortage of boats in the Pacific, it’s looking at autonomous watercraft to fill the gaps.

El anuncio se produce en un momento en que el Pentágono revisa su postura en la región, buscando alternativas más flexibles y menos costosas que los grandes buques de guerra. El programa de drones navales, aún en fase de planificación, podría incluir distintos tipos de embarcaciones autónomas, aunque el Ejército no ha confirmado proveedores específicos.