Estados Unidos no tiene embajador en Argelia desde enero de 2026, cuando la anterior embajadora, Élisabeth Aubin, abandonó el cargo. Desde entonces, el encargado de negocios Marc Shapiro lidera la misión diplomática, una situación que ha generado preguntas sobre la prioridad que Washington concede a Argelia en un momento en que competidores como Francia, Marruecos y China refuerzan su presencia en el país magrebí.

En un vídeo publicado por la embajada estadounidense, Shapiro respondió directamente a la pregunta: «¿Por qué EE.UU. no tiene embajador en Argelia?». Aunque no detalló las causas concretas, la vacante prolongada refleja desacuerdos en el Senado para confirmar a un candidato o una baja prioridad estratégica hacia Argelia, según analistas consultados.

Nuestra misión sigue firme, pero la ausencia de un embajador de máximo nivel reduce nuestra capacidad de interlocución política y económica en un momento clave para la región.

La falta de embajador llega en un contexto de creciente influencia de Francia, que mantiene estrechos lazos históricos y económicos con Argelia; de Marruecos, que compite por el liderazgo regional; y de China, que ha incrementado sus inversiones en infraestructuras y energía en el país. Esta brecha diplomática estadounidense podría traducirse en una pérdida de influencia en el Magreb, área de interés directo para España.

Shapiro, que asumió el cargo de forma interina, subrayó que la embajada sigue operativa, pero reconoció que la situación no es ideal y que se trabaja para que el Senado confirme a un nuevo embajador. Hasta entonces, Argelia permanece en una especie de limbo diplomático con la primera potencia mundial.