El Mando de Operaciones Especiales (SOCOM) y el Mando Sur (SOUTHCOM) de Estados Unidos han solicitado más campos de entrenamiento y mayor autoridad para prepararse en entornos disputados, incluido el espacio. La petición, formulada por altos mandos militares, responde a la necesidad de ensayar y probar proyecciones de fuerza en escenarios cada vez más complejos.

Durante una comparecencia el 21 de mayo de 2026, el almirante Frank Bradley, jefe del SOUTHCOM, declaró:

Tenemos que encontrar lugares donde este tipo de proyecciones de fuerza más sofisticadas puedan ensayarse, probarse y experimentarse.

Las declaraciones reflejan la creciente militarización del espacio y la necesidad de que las fuerzas estadounidenses dispongan de entornos realistas para operaciones en dominios como el espacial.

La solicitud incluye la ampliación de polígonos de tiro y zonas de pruebas en el hemisferio sur, así como la capacidad de emplear plataformas espaciales en ejercicios conjuntos. Según fuentes del Pentágono, el objetivo es garantizar que las fuerzas especiales puedan operar en condiciones de guerra electrónica y cibernética, donde el control del espacio es un factor crítico.

La medida se enmarca en la estrategia de Estados Unidos de mantener su ventaja militar frente a competidores como China y Rusia, que han desarrollado capacidades antiacceso y de negación de área (A2/AD). El SOCOM y el SOUTHCOM buscan así evitar que las restricciones normativas y la falta de infraestructura limiten su preparación operativa. La petición, que aún debe ser aprobada por el Congreso, subraya la urgencia de adaptar los métodos de entrenamiento a los desafíos del siglo XXI, donde el espacio se ha convertido en un dominio clave para el combate moderno.