La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha ordenado una pausa operativa de toda la flota de entrenadores T-38 después de que uno de estos aparatos sufriera un accidente el pasado 12 de mayo en una base aérea de Misisipi. La medida, anunciada el 19 de mayo, busca garantizar la seguridad de los pilotos en entrenamiento mientras se investigan las causas del siniestro.

Inspecciones en curso

Según informó el Ejército del Aire estadounidense, la suspensión temporal de vuelos es necesaria para llevar a cabo una investigación exhaustiva del accidente. Las inspecciones técnicas para determinar el estado del resto de la flota podrían comenzar esta misma semana, según fuentes oficiales. El T-38 Talon es un reactor de entrenamiento avanzado utilizado desde la década de 1960, con más de 500 unidades aún en servicio.

Una pausa operativa es necesaria mientras se investiga el accidente y se realizan las inspecciones pertinentes para garantizar la seguridad de los pilotos.

El T-38 ha sido un pilar en la formación de pilotos militares estadounidenses durante décadas. Aunque su antigüedad ha generado preocupaciones sobre la fatiga estructural, la Fuerza Aérea confía en que tras las revisiones la flota pueda reanudar sus operaciones de manera segura.

Impacto en la preparación

La paralización de la flota afecta a varias bases donde se imparte entrenamiento avanzado, aunque no se han detallado los plazos ni el número de pilotos implicados. No es la primera vez que el T-38 sufre incidentes: en los últimos años se han registrado varios accidentes mortales, lo que ha llevado a la Fuerza Aérea a considerar su sustitución por el nuevo Boeing T-7A Red Hawk, aún en fase de producción.