El gobierno de Estados Unidos ha anunciado una recompensa de 10 millones de dólares por información que permita identificar o detener a los responsables de una campaña de ciberataques dirigida contra cuentas de las aplicaciones de mensajería Signal y WhatsApp. Según fuentes oficiales, los ataques fueron ejecutados por grupos de hackers vinculados a Rusia, rastreados como UNC5792 y UNC4221, y se centraron en funcionarios gubernamentales mediante técnicas de ingeniería social.
La recompensa, ofrecida en el marco del programa de recompensas por delitos cibernéticos del Departamento de Estado, busca desarticular una operación que comprometió las comunicaciones seguras de cargos públicos no especificados. La campaña, que se ha desarrollado durante los últimos meses, habría afectado a cuentas en varios países, según las autoridades estadounidenses.
Ingeniería social como vector de ataque
Los grupos identificados, UNC5792 y UNC4221, son conocidos por su vinculación con servicios de inteligencia rusos. En esta ocasión, utilizaron técnicas de ingeniería social para engañar a las víctimas y obtener acceso a sus cuentas de mensajería cifrada. Este método, habitual en campañas de espionaje patrocinadas por estados, busca eludir las medidas de seguridad de las aplicaciones sin necesidad de explotar vulnerabilidades técnicas.
Las aplicaciones Signal y WhatsApp son ampliamente utilizadas por gobiernos y organizaciones por su cifrado de extremo a extremo. La capacidad de los atacantes para acceder a estas cuentas representa un riesgo significativo para la seguridad de las comunicaciones oficiales, especialmente en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes.
Antecedentes y contexto
Estados Unidos ha intensificado en los últimos años su lucha contra el ciberespionaje ruso. En 2024, el Departamento de Justicia ya había desmantelado una red de bots vinculada al servicio de inteligencia militar ruso (GRU). La nueva recompensa eleva la presión sobre Moscú, que tradicionalmente niega su implicación en este tipo de operaciones. Hasta el momento, el Kremlin no ha respondido al anuncio.
La oferta de 10 millones de dólares es una de las más altas realizadas por Washington en el ámbito cibernético. El programa de recompensas por delitos cibernéticos, gestionado por el Departamento de Estado, ha pagado millones en los últimos años por información sobre ataques contra infraestructuras críticas y campañas de desinformación.




