Un niño de ocho años se encuentra entre los al menos siete palestinos muertos este lunes en un ataque israelí en el norte de la Franja de Gaza, en una nueva violación del alto el fuego respaldado por Estados Unidos. La víctima, identificada como Jad Salman, falleció cuando un bombardeo de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) alcanzó a un grupo de palestinos en el campo de refugiados de Jabalia, según informó la agencia palestina Quds News Network.
El ataque del lunes se produce en un contexto de continuas infracciones del alto el fuego por parte del Ejército israelí, un acuerdo que entró en vigor a principios de año y que fue negociado con la mediación de Washington. A pesar de la tregua, los ataques esporádicos han causado decenas de víctimas en los últimos meses, lo que ha generado críticas internacionales hacia Israel y hacia la administración estadounidense por no ejercer presión suficiente para garantizar su cumplimiento.
Una tregua quebrada por la violencia
El alto el fuego, que debía poner fin a una de las guerras más destructivas en la historia de Gaza, ha sido violado repetidamente por ambos bandos, aunque las fuerzas israelíes han sido señaladas por la mayoría de las infracciones. La muerte de un menor en el bombardeo de este lunes ha reavivado las denuncias sobre la desproporción de la respuesta israelí y la falta de protección a la población civil.
Según fuentes palestinas, el ataque tuvo lugar en horas de la tarde, cuando los residentes del campo de Jabalia se congregaban en una zona considerada relativamente segura. La comunidad internacional ha exigido una investigación, aunque hasta el momento no se han anunciado medidas concretas desde Tel Aviv o Washington.
El número total de víctimas desde la ruptura del alto el fuego asciende a más de un centenar de palestinos, según datos de organizaciones humanitarias. Israel, por su parte, justifica sus operaciones alegando «actividades terroristas» en las zonas atacadas, sin presentar pruebas verificables en la mayoría de los casos. La administración del presidente estadounidense ha reiterado su compromiso con la tregua, pero no ha tomado medidas para detener las acciones israelíes.




