El Gobierno de Estados Unidos mantiene conversaciones con sus aliados europeos de la OTAN para desplegar armas nucleares tácticas en Estados miembros adicionales de la Alianza. La medida busca reforzar el compromiso de Washington con la defensa del continente en un contexto de creciente tensión con Rusia, según fuentes conocedoras de las negociaciones citadas por la prensa internacional.

Actualmente, Estados Unidos mantiene bombas nucleares B61-12 en al menos cinco países de la OTAN en el marco del programa de compartición nuclear de la Alianza: Bélgica, Alemania, Italia, Países Bajos y Turquía. El nuevo despliegue ampliaría la presencia de este armamento a otros Estados miembros, aunque las fuentes no han concretado cuáles ni el calendario previsto.

The US is discussing whether to deploy nuclear weapons to additional European NATO member states

La información, publicada el 2 de junio de 2026, ha generado reacciones divididas en los círculos diplomáticos europeos. Mientras algunos aliados ven en la iniciativa una garantía de seguridad ante la amenaza rusa, otros advierten del riesgo de una escalada en la carrera armamentística y un deterioro de las relaciones con Moscú, según declaraciones de diplomáticos europeos recogidas en el informe.

El programa de compartición nuclear de la OTAN permite a Estados Unidos mantener armas nucleares en territorio de sus aliados, bajo custodia y control estadounidenses, pero con capacidad de ser lanzadas por aviones de los países anfitriones en caso de conflicto. El posible refuerzo de este programa se produce en un momento de revisión estratégica de la Alianza ante la guerra en Ucrania y las dudas sobre el compromiso de futuras administraciones estadounidenses.

Portavoces del Pentágono no han confirmado ni desmentido las informaciones, limitándose a señalar que «Estados Unidos mantiene un diálogo permanente con sus aliados sobre las mejores formas de garantizar la defensa colectiva». La embajada rusa en Washington ha advertido de que cualquier nuevo despliegue nuclear cerca de sus fronteras «tendrá consecuencias» para la seguridad europea.