El Gobierno de Estados Unidos ha anunciado este miércoles una inversión de 17.500 millones de dólares (unos 16.200 millones de euros) destinada a la construcción de nuevos reactores nucleares. La medida, según fuentes oficiales, responde al crecimiento acelerado de los centros de datos y al auge de tecnologías como la inteligencia artificial, que requieren un suministro eléctrico estable y libre de emisiones de carbono.

La iniciativa forma parte de la estrategia energética de la administración estadounidense para garantizar que la red eléctrica del país pueda soportar la demanda adicional sin recurrir a combustibles fósiles. La energía nuclear se presenta como una solución viable al ser una fuente de generación continua, a diferencia de las renovables intermitentes como la solar o la eólica.

Según informaron medios locales, el plan contempla financiar tanto la construcción de nuevas centrales como la modernización de plantas existentes. No se ha especificado qué organismos federales gestionarán los fondos ni el calendario exacto de los proyectos, aunque el anuncio se enmarca en la Ley de Reducción de la Inflación y otras iniciativas de inversión en infraestructuras aprobadas en los últimos años.

Demanda energética imparable

El incremento de centros de datos, impulsado por la digitalización y la expansión de la inteligencia artificial, ha disparado las previsiones de consumo eléctrico en Estados Unidos. Grandes tecnológicas como Google, Microsoft o Amazon han firmado acuerdos de compra de energía nuclear para alimentar sus servidores, lo que ha generado un nuevo impulso para el sector atómico.

Este movimiento de Washington se produce en un contexto global donde varios países, incluida España, están reevaluando el papel de la energía nuclear en la transición energética. Mientras en Europa se debate el futuro de las centrales existentes, Estados Unidos apuesta por una expansión significativa de su parque nuclear.

La inversión de 17.500 millones de dólares supone uno de los mayores compromisos financieros del Gobierno federal con la energía nuclear en décadas, y podría acelerar la construcción de reactores modulares pequeños (SMR, por sus siglas en inglés), una tecnología que promete menores costes y plazos de ejecución más cortos.