El creciente distanciamiento entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos amenaza la estabilidad regional y los intereses de seguridad de Estados Unidos y sus aliados. Ante este escenario, analistas y responsables políticos estadounidenses plantean la necesidad de un nuevo orden de seguridad para Oriente Próximo que aborde la fractura entre ambos países del Golfo.

La relación bilateral entre Riad y Abu Dabi, históricamente estrecha, se ha deteriorado en los últimos años debido a divergencias en política económica, energética y de defensa. La competencia por la influencia regional, las posturas enfrentadas respecto a la guerra en Yemen o las diferencias sobre la producción petrolera en el seno de la OPEP+ han agravado las tensiones.

Desde Washington se considera que una ruptura abierta entre los dos socios del Golfo debilitaría la capacidad de disuasión frente a Irán, complicaría la gestión de los precios del crudo y abriría una brecha en la que actores externos como China o Rusia podrían incrementar su influencia. La propuesta de un nuevo marco de seguridad, impulsada por círculos diplomáticos estadounidenses, busca prevenir que la rivalidad derive en un conflicto abierto.

There are steps the United States can take to prevent the Saudi-UAE relationship from deteriorating further.

Las medidas sugeridas incluyen reforzar los mecanismos de consulta entre Riad y Abu Dabi bajo el paraguas estadounidense, redefinir las prioridades estratégicas de la alianza en el Golfo y fomentar acuerdos que reconcilien los intereses económicos divergentes. No obstante, el camino hacia una nueva arquitectura de seguridad se enfrenta a obstáculos significativos, como la desconfianza mutua y la distinta percepción de las amenazas regionales.

La iniciativa llega en un momento en que Oriente Próximo experimenta una recomposición de alianzas, con países como Emiratos Árabes Unidos buscando diversificar sus socios estratégicos más allá de Washington, mientras que Arabia Saudí mantiene una relación más estrecha con la administración estadounidense. El éxito de la propuesta dependerá de la voluntad de ambas monarquías del Golfo de priorizar la estabilidad común sobre sus aspiraciones particulares.