El Gobierno de Estados Unidos ha impedido la construcción de un cable submarino de fibra óptica que pretendía unir Chile con Hong Kong, en una decisión que subraya la creciente pugna entre Washington y Pekín por el control de las infraestructuras críticas de telecomunicaciones. El proyecto, impulsado por el Gobierno chileno y en el que participaba la empresa china Huawei Marine Networks, habría conectado Sudamérica directamente con Asia por primera vez, pero fue rechazado por las autoridades estadounidenses alegando motivos de seguridad nacional.

Según fuentes diplomáticas consultadas por la publicación especializada Rest of World, Estados Unidos consideró que el cable suponía un riesgo de espionaje por parte de Pekín, al tiempo que generaba una dependencia crítica de una infraestructura controlada por China. La decisión se enmarca en la estrategia de Washington de contener la expansión tecnológica china, especialmente en el ámbito de las comunicaciones, donde Huawei Marine Networks es uno de los principales fabricantes mundiales de cable submarino.

Un proyecto estratégico para Chile

Para Chile, el cable representaba una oportunidad de diversificar sus conexiones internacionales y reducir la dependencia de las rutas que pasan por Estados Unidos. El país sudamericano buscaba así un enlace directo con el mercado asiático, su principal socio comercial. Sin embargo, la oposición de Washington ha hecho inviable el proyecto, al menos por el momento, al tratarse de una infraestructura que atraviesa aguas internacionales y necesita la aprobación de las autoridades estadounidenses para su instalación en determinados puntos.

Chile turned to China for an undersea cable. The U.S. said no.

La frase, recogida por la publicación, resume el dilema al que se enfrentan muchos países en desarrollo: elegir entre la conectividad que ofrece la tecnología china y la presión de Estados Unidos para evitar que Pekín controle las autopistas digitales del siglo XXI. El cable chileno-hongkonés se suma a otros casos similares en el Pacífico, donde Washington ha vetado o retrasado proyectos de fibra óptica con participación china, como los previstos en las Islas Salomón o Papúa Nueva Guinea.

La decisión deja a Chile sin una alternativa directa a las rutas existentes, que dependen en gran medida de cables que pasan por territorio estadounidense. El Gobierno chileno no ha hecho comentarios oficiales sobre el bloqueo, pero fuentes del sector aseguran que el país busca ahora socios alternativos para desarrollar una conexión similar, aunque sin la participación de empresas chinas.