Un avión con 25 migrantes expulsados de Estados Unidos tiene previsto aterrizar este miércoles 20 de mayo en Freetown, la capital de Sierra Leona. Se trata del primer vuelo de este tipo con destino al país africano, en el marco del controvertido dispositivo de deportaciones que Washington ha intensificado en la región de África Occidental.
El vuelo, organizado por las autoridades estadounidenses, transporta a ciudadanos de Sierra Leona y de otros países vecinos que residían en EE.UU. sin documentación legal. La medida se enmarca en la política migratoria del Gobierno de Donald Trump, que ha buscado endurecer los controles y acelerar las expulsiones hacia países que, hasta ahora, no figuraban como destinos habituales de deportaciones masivas.
Las autoridades de Sierra Leona han confirmado que aceptarán a los llegados en este primer vuelo. El país se suma así a otras naciones de África Occidental, como Ghana o Nigeria, que ya han recibido grupos similares en los últimos meses. La decisión de Freetown se produce en un contexto de creciente presión diplomática de Washington sobre los gobiernos africanos para que colaboren en la readmisión de sus nacionales.
La operación ha generado críticas entre organizaciones de derechos humanos, que denuncian las condiciones de los vuelos y la falta de garantías para los migrantes. Según activistas locales, varios de los expulsados llevaban años residiendo en EE.UU. y carecen de redes de apoyo en Sierra Leona, un país que aún se recupera de décadas de conflicto civil y crisis económica.




