El Gobierno de Estados Unidos, liderado por el presidente Donald Trump, anunció el pasado lunes 29 de junio la eliminación de los aranceles y derechos compensatorios que pesaban sobre las importaciones de fertilizantes fosfatados procedentes de Marruecos. La medida, enmarcada en una declaración de urgencia alimentaria y de seguridad, supone un alivio para el grupo marroquí OCP, el mayor exportador mundial de este tipo de fertilizantes, y abre la puerta a un abaratamiento de los insumos agrícolas en el mercado estadounidense.

Según la información difundida por fuentes oficiales, la decisión responde a la necesidad de garantizar el suministro de fertilizantes a los agricultores estadounidenses, en un contexto de tensiones geopolíticas que afectan a las cadenas de suministro globales. Trump declaró el estado de urgencia y suspendió temporalmente los gravámenes sobre estos productos, lo que permitirá a Marruecos incrementar sus exportaciones a EE.UU. sin las barreras arancelarias que hasta ahora encarecían el comercio bilateral.

Impacto en el mercado de fertilizantes

La suspensión de los aranceles beneficia principalmente a la Office Chérifien des Phosphates (OCP), la empresa estatal marroquí que controla una parte significativa de las reservas mundiales de fosfatos. La compañía, con sede en Casablanca, es un proveedor clave para el mercado estadounidense, y la eliminación de los derechos compensatorios —que en algunos casos alcanzaban el 19% del valor del producto— refuerza su posición competitiva frente a otros exportadores.

La medida se produce en un momento en que los precios internacionales de los fertilizantes se han disparado por la combinación de la guerra en Ucrania, las sanciones a Rusia y Bielorrusia —grandes productores de potasa— y las restricciones a las exportaciones desde China. Para Estados Unidos, la importación directa de fosfatos marroquíes representa una vía rápida para aliviar la presión sobre los costes agrícolas, semanas antes de la campaña de siembra de otoño.

Repercusiones para España

La decisión de Washington tiene implicaciones directas para el sector agrícola español, que compite con el estadounidense en mercados internacionales de frutas, hortalizas y aceite de oliva. El abaratamiento de los fertilizantes en EE.UU. podría dar una ventaja de costes a los productores norteamericanos, que ahora accederán a unos insumos más baratos que sus competidores europeos. España, como uno de los principales exportadores agrícolas de la Unión Europea y consumidor de fertilizantes importados, podría ver erosionada su competitividad si el precio de los fosfatos no se ajusta también en el mercado comunitario.

Al mismo tiempo, Marruecos refuerza su papel como socio estratégico de Washington en el norte de África, en un momento en que la administración Trump busca diversificar sus fuentes de suministro y reducir la dependencia de países adversarios. La decisión se inscribe en una agenda más amplia de seguridad alimentaria y geopolítica, alineada con los intereses del lobby agrícola estadounidense y con la política de alianzas regionales de la Casa Blanca.