Estados Unidos e Irán han alcanzado un principio de acuerdo que abre una vía de salida al conflicto que amenazaba con desbordarse en toda la región, según fuentes diplomáticas. El anuncio se ha producido tras semanas de anuncios, rectificaciones y mensajes cruzados desde la Casa Blanca, en un proceso que había ido encallando entre ataques limitados, advertencias públicas y una creciente presión sobre Donald Trump para evitar una escalada sin control y una hecatombe económica global si no se alcanzaba un pacto antes de agosto.
El papel de Israel en la ecuación
El acuerdo, aún frágil y sujeto a múltiples condiciones, se enfrenta ya a la oposición de Israel, que ha amenazado con hacer descarrilar la negociación. El gobierno israelí considera que el pacto no garantiza la seguridad regional y podría permitir a Irán mantener capacidades militares que considera una amenaza existencial. Según declaraciones de fuentes oficiales israelíes recogidas por la prensa local, Tel Aviv se reserva el derecho de actuar por su cuenta para impedir cualquier concesión que considere peligrosa.
Un giro bajo presión
El principio de acuerdo llega después de que la administración Trump hubiera endurecido las sanciones contra Irán y llevado a cabo ataques selectivos contra posiciones de milicias afines en Siria e Irak. La presión de aliados europeos y el temor a una perturbación global del mercado energético –si el conflicto bloqueaba el estrecho de Ormuz– forzaron a Washington a explorar la vía diplomática. Teherán, por su parte, ha moderado su retórica ante el impacto económico de las sanciones y la posibilidad de una intervención militar mayor.
Los detalles del pacto no se han hecho públicos, pero fuentes diplomáticas apuntan a que incluiría un compromiso iraní de limitar el enriquecimiento de uranio y permitir inspecciones internacionales, a cambio de un alivio parcial de las sanciones. Israel, sin embargo, ya ha advertido que no se considera vinculado por el acuerdo y que mantiene todas las opciones sobre la mesa, incluida la posibilidad de ataques preventivos contra instalaciones nucleares iraníes.
El movimiento, todavía frágil, representa un giro relevante en una negociación que había ido encallando, pero la amenaza israelí añade una capa de incertidumbre a un proceso que ambas partes esperan cerrar en las próximas semanas.




