Estados Unidos e Irán han alcanzado un principio de acuerdo negociado, según ha anunciado la Casa Blanca este lunes. El pacto, todavía frágil y sujeto a múltiples condiciones, abre una vía de salida diplomática a un conflicto que amenazaba con desbordarse en toda la región de Oriente Próximo. Sin embargo, Israel ha advertido que hará lo posible por descarrilar la negociación, que considera una amenaza directa a su seguridad.
Un giro inesperado en las negociaciones
El principio de acuerdo llega tras semanas de anuncios, rectificaciones y mensajes cruzados desde Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha presionado para evitar una escalada sin control que pudiera desencadenar una hecatombe económica global. El pacto, según fuentes del Departamento de Estado, incluiría límites al programa nuclear iraní y garantías de no proliferación, así como un alivio parcial de las sanciones económicas que asfixian la economía iraní.
El acuerdo es un paso positivo, pero aún frágil. La presión israelí podría desestabilizar todo el proceso
Teherán, por su parte, ha acogido con cautela el anuncio. El ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, ha declarado que su país está dispuesto a cumplir sus compromisos si Washington también lo hace, pero ha advertido que cualquier interferencia de actores externos “será respondida con firmeza”.
La amenaza israelí
Israel, que siempre se ha opuesto a cualquier acuerdo que no desmantele por completo el programa nuclear iraní, ya ha empezado a mover sus piezas diplomáticas y militares. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha convocado una reunión de emergencia del Gabinete de Seguridad para evaluar las implicaciones del pacto. Fuentes del Gobierno israelí han filtrado a la prensa que el país considera el acuerdo “una capitulación que legitima la bomba iraní”.
En paralelo, la Fuerza Aérea israelí ha elevado su nivel de alerta y ha realizado maniobras sobre el Mediterráneo oriental, en un gesto que muchos analistas interpretan como una advertencia a Washington y Teherán. Israel teme que el acuerdo permita a Irán conservar capacidad nuclear civil que pueda desviarse a fines militares, y que el alivio de sanciones financie a sus aliados regionales, como Hezbolá en Líbano y Hamás en Gaza.
La comunidad internacional sigue con atención los acontecimientos. La Unión Europea, a través de su Alto Representante, ha expresado su apoyo al principio de acuerdo y ha instado a todas las partes a la moderación. España, que mantiene tropas en la misión UNIFIL en Líbano y participa en la operación EUNAVFOR en el Mediterráneo, observa con preocupación la posibilidad de que una escalada regional afecte a la estabilidad del flanco sur de la OTAN.




