La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha realizado con éxito el primer disparo de un misil aire-aire AMRAAM desde un dron de combate colaborativo (CCA), un hito en el desarrollo de la guerra aérea autónoma. El ensayo, confirmado este miércoles por el jefe del Estado Mayor del Aire, general Kenneth Wilsbach, valida la capacidad de los denominados wingmen no tripulados para emplear armamento en escenarios de combate real.
Un hito en la guerra aérea autónoma
«No fue solo un AMRAAM que salió y se perdió en el espacio; estaba siguiendo al blanco», declaró Wilsbach a la prensa especializada, según recoge el comunicado oficial. El seguimiento del misil tras el lanzamiento fue confirmado, lo que supone un avance clave en la doctrina de combate aéreo colaborativo entre plataformas tripuladas y no tripuladas.
El programa de drones CCA (Collaborative Combat Aircraft) busca integrar aeronaves autónomas de bajo coste como escoltas de los cazas de quinta generación, como el F-35, para aumentar la capacidad ofensiva y la supervivencia de la flota. El exitoso lanzamiento del AMRAAM —el misil aire-aire de alcance medio más utilizado por la OTAN— demuestra que estos drones pueden asumir misiones de combate con munición real.
Presupuesto de defensa y la guerra con Irán
En paralelo, el Comité de Presupuestos de la Cámara de Representantes, de mayoría republicana, ha presentado el paquete «Reconciliation 3.0», que asigna 60.000 millones de dólares a defensa. Esta cifra es inferior a los 67.000 millones solicitados por la Casa Blanca para hacer frente a los gastos relacionados con la guerra con Irán, según fuentes del Congreso. La diferencia de 7.000 millones refleja las tensiones presupuestarias entre el Ejecutivo y el Legislativo en un momento de escalada militar en Oriente Próximo.
El general Wilsbach no vinculó directamente el avance del CCA con el conflicto iraní, pero el contexto de incremento del gasto militar subraya la urgencia de modernizar los arsenales estadounidenses. La Fuerza Aérea prevé que los drones wingman entren en servicio operativo a mediados de la próxima década, aunque el ritmo de adquisiciones dependerá de las partidas presupuestarias finalmente aprobadas.




