El Gobierno de Serbia ha confirmado que la empresa Naftna Industrija Srbije (NIS), participada por capital ruso y sujeta a sanciones estadounidenses, ha obtenido una prórroga de 30 días de su licencia de explotación por parte del Tesoro de Estados Unidos. Así lo ha anunciado este 1 de julio la ministra serbia de Minería y Energía, Dubravka Djedovic Handanovic, según recoge la agencia rusa Sputnik.
La extensión temporal permite que la compañía, uno de los principales operadores energéticos de los Balcanes, mantenga sus operaciones mientras se negocia una solución más estable. NIS es una joint venture entre la petrolera rusa Gazprom Neft y el Estado serbio, y ha estado en el punto de mira de las sanciones impuestas por Washington a Rusia desde el inicio de la guerra en Ucrania.
Un pulso energético en los Balcanes
La licencia, cuyo vencimiento estaba previsto para estos días, había generado incertidumbre sobre la seguridad energética de Serbia, un país altamente dependiente del gas y el petróleo rusos. La decisión de Washington de conceder un mes adicional sugiere, según fuentes del sector, un margen de maniobra para evitar un corte abrupto del suministro en la región.
La ministra Djedovic Handanovic no ha ofrecido más detalles sobre las condiciones de la prórroga ni sobre las conversaciones en curso. No obstante, la medida llega en un momento en que la Unión Europea presiona a Belgrado para que diversifique sus fuentes energéticas y reduzca su alineamiento con Moscú. Serbia, candidata a la adhesión a la UE, mantiene desde hace años un delicado equilibrio entre sus lazos tradicionales con Rusia y su aspiración europeísta.
NIS controla la refinería de Pancevo y una extensa red de estaciones de servicio en Serbia y países vecinos. Su eventual cierre por las sanciones podría tener consecuencias inmediatas en el mercado de carburantes de los Balcanes occidentales, donde la influencia rusa sigue siendo significativa.




